Un ecosistema sin igual


Esas condiciones tan particulares han dado lugar a un ecosistema igualmente singular. El Mar Menor alberga una comunidad de seres vivos —animales, plantas y microorganismos— que se han adaptado durante siglos a vivir en este entorno único. Praderas marinas que oxigenan el agua, especies que no encontrarás en el Mediterráneo abierto, y aves que año tras año eligen estas orillas. Todo ello forma una red de vida interdependiente que hoy se encuentra en un momento crítico.


Vida que habita las aguas


El Mar Menor fue históricamente hogar de especies emblemáticas como el caballito de mar, la nacra (Pinna nobilis —la mayor bivalva del Mediterráneo, hoy en peligro crítico—), la dorada, el mújol y el langostino de La Manga. Aves como la gaviota de Audouin, el flamenco y el cormorán utilizan sus orillas como refugio y zona de alimentación. Conoce de cerca a los habitantes de este mar a través de nuestra galería.

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Las praderas que dan vidas


La pradera de Posidonia oceanica y de Cymodocea nodosa es el pulmón verde del Mar Menor. Estas fanerógamas marinas oxigenan el agua, sirven de refugio y nursery para decenas de especies, y son un indicador clave de la salud del ecosistema. Su regresión en las últimas décadas es una de las señales más preocupantes del deterioro ambiental de la laguna..

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